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Pero esa noche se lo repitió: Me respondió 'no, eso es lo que vas a hacer'. Me dijo que para eso me había traído, que si pensaba que era para algo distinto estaba equivocada". Me dijo que me callara, que ahí mandaba él. Que iba a investigar dónde estaba mi familia y con eso me amenazó.

Adentro había faldas supercorticas, blusas muy escotadas y zapatillas con tacones muy altos". No me había dejado hablar con nadie, no conocía a nadie. Yo era una persona muy inocente". Dos hombres de traje oscuro y con audífonos en las orejas nos obligan a extender los brazos y nos cachean con mano experta. Otro nos franquea la entrada. La rutina es igual para todas las chicas, de nombres sonoros y evidentemente falsos. Las protestas de los maestros, que bloquean el centro de la ciudad, han hecho que la semana sea mala.

Esto nos lo cuenta una joven caribeña que se sienta en nuestra mesa. Poco después se nos une una mexicana, de unos 30 años y hermoso rostro. Nos sirven ron rebajado con agua. Por cada trago que compramos, una boletera les da un papelito. Les pagan de acuerdo con nuestro consumo. En un rincón se aburre una docena de mujeres, todas con trajes diminutos, mallas y grandes tacones.

Los vigilantes pululan por doquier. Las mujeres en nuestra mesa parecen hablar de manera desprevenida. La caribeña me dice que lleva cuatro años en México y que parte de su familia vive en el país. De manera discreta trato de preguntarle por su vida, su oficio. La muchacha caribeña me ofrece un "baile privado" en un reservado del que ya he visto entrar y salir a varias parejas.

El método para enganchar a Karina también fue el enamoramiento. Le ayudó a pagar la quimioterapia. Luego la convenció de irse para el DF, con sus padres. Sin embargo, a las dos semanas ve cómo golpea a sus propios padres. Luego empieza a golpearla a ella, todavía en embarazo.

Cuando quiero tomar mis documentos, los destruye". Lydia Cacho se ha especializado en el tema de trata de mujeres y pederastia. Se dio a conocer en con "Los demonios del Edén", un libro donde denunció, con nombres propios, una red de pornografía infantil y pederastia en México. El reportaje le brindó fama, pero también acoso y amenazas, algo que no cesa hasta el día de hoy. Para su libro "Esclavas del poder", Cacho viajó por todo el mundo siguiendo las rutas de la trata sexual.

Turquía, Israel y Palestina, Japón, Camboya, Birmania y Argentina fueron puertos de visita -en ocasiones de incógnito- para trazar ese mapa de infamia. He estado investigando a dos o tres de ellos que operan abiertamente, dedicados eminentemente a la trata de mujeres de Europa del Este a Quintana Roo". La frontera con Estados Unidos también puede calificarse como porosa. Los métodos preferidos para ingresar a las jóvenes es hacerlo de manera ilegal -como "espaldas mojadas"- o casarlas con alguien que tenga green card y pasarlas legítimamente.

Saber que la iban a sacar del país le dio el valor del que había carecido durante los dos años en que fue obligada a prostituirse en un hotel de propiedad de un español, situado a pocos pasos de la Calle Sullivan.

El resto me la pasaba llorando, pensando cómo iba a hacer para salir de ahí". Casi siempre estaba llorando y uno de tantos me vio y me preguntó qué tenía. Yo le dije que me sentía mal. No quiso hacer nada conmigo, pero me dio el dinero.

Lo tomé porque sabía que lo necesitaba para completar". Me dijo que me escapara. Le contesté que lo iba a hacer pero por mi familia, porque la vida no me importaba.

Madaí es ahora presidenta honoraria de la organización Reintegra, que ayuda a jóvenes víctimas de trata. Durante ese tiempo, la joven fue obligada a atender entre cinco y veinte clientes por día, laborando entre cinco y ocho horas diarias. En la conversación hay fogonazos de la persona que fue Madaí a los 19 años, antes de conocer a Jorge.

Con una risa tímida. Al buscar una pelusa inexistente en sus pantalones grises. O cuando habla del futuro. Pero en este momento hablamos del pasado. De un viernes a fines de enero, hace dos años, cuando su "padrote" le anunció el viaje a Nueva York. Esa noche trabajó en Sullivan, como de costumbre. El domingo se cambió a un hostal en el centro histórico. Me trataron muy bien. Al otro día detuvieron a Jorge en un gym al que le gustaba ir". La fiscal, Juana Camila Bautista, es esa rara avis: Periodistas, víctimas e integrantes de organizaciones no gubernamentales recomiendan hablar con ella.

Estamos sentados en una oficina sencilla una mesa, pocas sillas, un mapa de la capital de México en la pared , acompañados de un asistente de la fiscal y de un funcionario de comunicaciones que graba toda la entrevista. Aunque Juana Camila Bautista lleva varios años trabajando en temas de trata, la fiscalía que encabeza sólo fue creada en mayo de este año.

A pesar de eso, entre y se rescataron casi personas, la mitad menores de edad. Se han rescatado víctimas. Por ejemplo, ahora pocos se arriesgan con menores de edad, pues saben que las penas empeoran. Lo que perseguimos son los delitos que se dan alrededor de esta actividad …. Karina escapó con la ayuda del taxista que la llevaba, junto a otras muchachas, a diferentes bares y "teibols". Para entonces ya tenía otra hija.

No sabe quién es el padre. Y dije, bueno, a lo que pasa eso las duermo a mis niñas para que estén tranquilas y pueda estar segura. Los padrotes no tardaron ni diez minutos en llegar.

Rompieron la puerta de la habitación, me golpearon, me dejaron inconsciente Se llevaron a mis hijas". A ella la dejaron. Karina estuvo cinco meses sin ver a sus pequeñas. Para recobrarlas tuvo que pagar Todas las noches se despierta llorando.

Le cuesta mucho trabajo aprender en la escuela. A veces siento que se va de este mundo. Ella no puede expresarse. Yo no sé lo que siente Gracias al testimonio de Madaí, "Jorge" fue condenado a 20 años de prisión.

Madaí es ahora presidenta honoraria de Reintegra, una organización no gubernamental que trabaja con jóvenes rescatadas de las redes de la trata. Así que ten cuidado con lo que haces y dices ahora", advirtió a la joven cuando vio que estaban a punto de entrar. El agresor tenía las manos ensangrentadas.

La mujer, semiinconsciente, mostraba nueve cuchilladas en el rostro y en las manos. Los dos fueron detenidos. Cada uno dio en comisaría una versión diferente. El agresor, que la sorprendió robando. La víctima, lo que en realidad había ocurrido. Declaró que "aquella puta había pretendido robarle y que se había defendido". Tras unos días en los calabozos de comisaría, fue puesto en libertad sin cargos y se archivó el asunto.

Tiempo después, en cambio, tuvieron que solicitar su valiosa colaboración para esclarecer los asesinatos. Las otras fulanas no habían corrido la misma suerte. Sucedió unos meses antes. En el mismo escenario. Decía Margarita Landi, la famosa reportera de El Caso , que "las noches de calor estivales, con luna llena, son, como factor desencadenante, propicias para que los psicópatas maten".

El lobo iba a entrar en acción. Era finales de agosto. Decidió echar la persiana. Cogió el dinero recaudado y se dirigió a su territorio de caza. Se encaminó andando por la calle de Toledo en dirección a la de la Cruz. El acusado contestando a las preguntas del juez. María Luz Varela, de 22 años y madre de dos hijos, hacía la carrera como siempre en pos de un dinero para comprar heroína.

Intentaba mantenerse tiesa en uno de los portales tras meterse un pico de heroína. Vio como se le acercaba un tipo ebrio que la estaba desnudando con la mirada. Le ofreció mil duros por un servicio. La llevó a su mesón. Entraron por el portal para no tener que levantar el cierre. Pero, como en otras ocasiones anteriores, no pudo consumar el acto sexual a causa del exceso etílico.

Ella tenía prisa por volver a su zona de trabajo. Se produjo una discusión. Empezó a insultar y golpearla. Debilitada por las drogas, no opuso resistencia. Cubrió el ensangrentado cuerpo con una tela de arpillera.

A la mañana siguiente lo bajó al sótano. Luego lo tapió con una capa de yeso, aprovechando un par de sacos que habían sobrado de una obra antigua.

Delante, para disimular la improvisada pared, apiló unas cuantas cajas de cervezas. Los vecinos del inmueble, acostumbrados al jaleo que se producía habitualmente en dicho bar, no habían dado mayor importancia a los gritos que se produjeron. La madre de la joven presentó una denuncia por la desaparición seis días después. Transcurrido mes y medio, la historia se repetía con una mujer no identificada.

Era la fiesta del Pilar. Quería celebrarlo por todo lo alto. Se dirigió otra vez calle de la Cruz. Tras echar un vistazo al panorama se acercó a una trotona, de unos 40 años, morena, conocida en el ambiente como Josefa o Teresa.

Araceli, pese a ser acuchillada un montón de veces, consiguió salvar la vida. No logró consumar el acto sexual. Como siempre, surgió la discusión. Muy excitado, la golpeó. Después, una serie de cuchilladas hasta que la vida de la joven se apagó. Ebrio por completo y fuera de sus cabales terminó por perder la consciencia. Cuando despertó puso manos a la obra. Emparedó el occiso junto al anterior y cubrió este pequeño cementerio con unas losetas.

En ambos casos limpió posteriormente todo el suelo del establecimiento, fregona en mano, con zotal y lejía a fin de eliminar el hedor post mortem. Después, como siempre, prosiguió con su vida habitual. Cuando echó la persiana de modo definitivo al mesón, lo abandonó sin preocuparse del macabro panteón que dejaba. El comisario, harto un poco del cambio de inquilinos, decidió vender el establecimiento. El nuevo propietario empezó a reformarlo. Intervinieron los albañiles y fue cuando se produjo el sorprendente hallazgo.

Se alistó en la Legión para encaminar su vida pero la dureza del Tercio pudo con él. Acabó siendo expulsado por sus trastornos psíquicos. Todo fueron fracasos laborales y personales. La madre decidió montarle un bar, para que se ganara la vida. Así olvidaba sus problemas y creía afrontar mejor la situación. Recurría habitualmente al comercio carnal sin ambages.

Personas sin filiación —un alias protege su identidad, no su vida—, sin familia, casi sin rostro, tragadas por las sombras.

prostitutas denudas putas violadas No digas nada a nadie". Uno de los de seguridad me ha rasgado toda la ropa y el dueño dice que tienen que aprender a educar a las mujeres. Semel estaría en sus años 20 antes de que escuchara estas historias. El primero es Tailandia. Esto nos lo cuenta una joven caribeña que se sienta en nuestra mesa.

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