porno con prostitutas natalia ferrari entrevista

Me pasó con el tema de los servicios sexuales. Veía que muchas hacían sexo anal y felaciones sin condón. Pensé, "si no hago esto no voy a trabajar". El problema es que la gente que empieza a prostituirse no hace un estudio previo, ya que suelen partir de una situación de necesidad importante y lo hacen de forma precipitada. Y que las asociaciones no son interlocutores sociales relevantes porque no son representativas de la realidad de la prostitución.

Volvemos a lo de antes, "hay miles de víctimas" Que la trata existe y que hay miles de víctimas por toda España es una realidad evidente. Pero es que la trata y la prostitución son dos cosas distintas. Tienes que dejar que esas asociaciones eduquen a los clientes, eduquen a las putas Siempre tuve un interés a salirme de la norma, la idea de la mujer fuerte y con libertad sexual.

Es algo que siempre tuve en mí, empecé a masturbarme desde que era muy joven y siempre lo vi como algo natural, nunca como algo malo. Cuando empecé a considerar la prostitución como una posibilidad, descubrí que una amiga mía se estaba prostituyendo desde hacía un año.

A los 16 años empecé a trabajar en McDonald's y duré tres días. Estuve tres años de vigilante en un museo, dando vueltas en una sala.

En general no se considera un trabajo digno, no es un trabajo que la gente quiera para sus hijas. Nadie lo pone al mismo nivel que Yo quiero que mis hijas, o cualquier persona a la que tenga aprecio, hagan lo que quieran con su vida y hagan las cosas que les llenen y les hagan sentir bien.

Es importante reconocer que hay un sector de personas que se sienten a gusto con este trabajo. Podemos decir que es un trabajo como otro cualquiera, pero las cifras de agresiones a prostitutas son terroríficas.

Seguramente ese hombre tenga relaciones similares con otras mujeres en su vida. Las putas que conozco han sido agredidas por parejas o exparejas, pero solo en casos excepcionales por un cliente. Es habitual escuchar que si una chica se mete a puta es porque viene de entornos difíciles, de familias desestructuradas Vine a España desde Argentina cuando tenía 11 años. En mi caso personal, nunca he tenido vínculo afectivo con mi familia. A los 18, en cuanto legalmente pude, pero a los 14 ya quería hacerlo.

El tema es que cuando dices estas cosas refuerzas los mitos de la gente: A los 16 años empecé a trabajar en el McDonald's y duré tres días. Luego estuve también de teleoperadora y tampoco duré mucho, era insoportable. A los 17 empecé a trabajar en un museo Eso lo hice durante unos tres años. Primero por la autonomía: En ese sentido es el trabajo ideal.

Cuando quiero, me voy donde sea. Luego, trabajas poco y cobras mucho. Eso también es muy importante. Tengo autonomía, tengo independencia económica y me deja tiempo libre para hacer otras cosas. En el texto que escribiste describiendo tus relaciones con los clientes había comentarios de gente que no se creía que todo fuera así de agradable.

Choca mucho con la visión que ellos tienen de la vida y hay gente a la que eso le molesta. Voy a citar un comentario de los muchos similares que te dejan: Hay tantas cosas mal en ese comentario Hago lo que quiero hacer, es como si dijera: Porque ahí nadie hace ese tipo de discurso.

No lo vendo, es una herramienta. Han decidido que es una opción mejor que otras. Eso ya te genera relación. También por haberme acercado a asociaciones. Estar activa en redes sociales diciendo que soy puta también ayuda, aunque lo de estar en redes no es algo que necesite personalmente. En el sentido de que antes era un trabajo oculto, considerado denigrante, y a raíz de figuras como Sasha Grey, Stoya , o aquí en España, Amarna Miller , se ve que son personas independientes, con inquietudes, que no se esconden.

He analizado mucho por qué el porno antes era algo horrible y ahora no lo es tanto. Es por figuras como ellas, por el trabajo que han hecho de visibilizar y profundizar en su persona: Soy todas estas cosas y elijo hacer porno porque me da la gana". Creo que con la prostitución también puede pasar, porque las putas jóvenes empiezan a no querer tener una doble vida, quieren hablar en primera persona, no que hablen otros por ellas.

También no tener prejuicios con el sexo, conocerte a ti misma y ser honesta contigo misma. Y sobre todo, tener una estrategia, tomar decisiones proactivas e inteligentes. Todo depende del momento de mi vida en el que me encuentre. Es decir, para que solo aparezca gente selecta, que se lo pueda permitir. Muchas veces el estatus económico de alguien nos ayuda a hacernos una idea del tipo de cultura y educación al que ha sido expuesto.

Otras veces esto no te dice realmente nada y solo pone en evidencia tus prejuicios. La prostitución de lujo no es simplemente una forma de filtrar personalidades, también experiencias.

Hay putas que solo quieren follar con hombres que las saquen a cenar, les regalen cosas bonitas y con quienes puedan tener conversaciones interesantísimas y por eso determinan que su tarifa mínima es 1. No les da la gana hacerlo por menos y saben que existen hombres que lo pueden pagar así que van a por ellos. Ser clasista es discriminar a alguien en función de su clase. Reconocer que las clases existen y que hay diferencias entre unas y otras no supone una discriminación.

Hay personas que pueden comprarse un iPhone y hay otras que no. Tengo entendido que la chupas con condón. Un cliente no me exige absolutamente nada. Los señores con una actitud prepotente que insisten en que haga algo que yo no quiero hacer no llegan a ser mis clientes. Estas cosas se informan antes de concretar la cita. Todo hombre que considere que las mamadas a pelo son importantes para él se va a molestar lo suficiente en averiguar si la puta lo hace o no. Si me lo piden, claro.

Nunca nadie lo ha hecho. Por la misma regla creo que quienes hacen cunnilingus sin protección es porque ellos también disfrutan con la experiencia y lo prefieren así y quien no, no lo hace.

No existe ninguna obligación en ese sentido, la idea es que estemos todos cómodos. Lamentablemente demasiado pocas y quienes se animan a hacerlo por primera vez suelen hacerlo acompañadas por sus parejas. Las putas tenemos medidas de seguridad. Puede ser un trabajo peligroso si no tienes cuidado. Hay situaciones de riesgo que se pueden evitar con mucha facilidad. Si alguien me transmite un mínimo de inseguridad, no quedo con esa persona.

El piso donde recibo es un edificio de viviendas y es muy iluso asumir que estoy completamente sola. De repente dejó de tuitear y dijo que un cliente le había arreado tal paliza, que estaba viva de milagro. Después de eso dijo que abandonaba la prostitución y regresaba a sus estudios universitarios. Y es que hay mucho tarado por ahí. Soy consciente de que existen personas que son basura y que quieren hacer daño pero mientras te escribo esto pienso en mis clientes y el aprecio que les tengo a tantos de ellos que es impensable para mi que alguno me lastimara de esa manera.

También puede que mañana en el metro alguien te de una patada en la boca porque no le gusta tu cara. Sería algo completamente contrario a mi identidad y ahí caería en una incomodidad y amargura infinita. Desde el primer momento supe que no iba a tener una doble vida. La sociedad estigmatiza a las putas por unos valores enfermizos y yo no voy a adaptarme a una sociedad enferma. Quiero que mi ejemplo forme parte de un cambio hacia el progreso.

Que se normalice la profesión y que nosotras empecemos a ser vistas como mujeres con los mismos derechos y estatus social que cualquiera que no es puta. Cuando las putas empezamos a hablar por nosotras mismas invalidamos el discurso de todos aquellos que creen que pueden hablar en nuestro nombre. Esos falsos rescatistas con mensajes paternalistas y salvadores de nuestras almas muy preocupados por el uso que hacemos de nuestras vaginas. Pues a pesar ser también trabajadoras sociales, las pornostars que ejercen la prostitución suelen ocultarlo.

Creo que debemos reapropiarnos con orgullo de la palabra puta y desactivar el insulto. Cuando le das una connotación positiva fuerzas a la gente a que se replantee sus ideas. No diría que quiero dedicarme pero sí explorar. Siento que me permite indagar en un tipo de sexualidad diferente, me apetece exhibirme.

Quiero formar parte de proyectos que aporten un valor al mundo y provoquen saliéndose de la normativa. En todo este rato que hemos pasado juntos, tu teléfono no ha parado de sonar.

Debes estar amasando una fortuna. Los justos y necesarios para mantener un estilo de vida cómodo en el que poder dedicarme a mí misma y trabajar en proyectos a largo plazo en los que firmemente creo pero no me dan ni un duro y requieren atención. Es un trabajo que tiene sentido con mi identidad y no hubo ninguna sorpresa para ellos.

Al principio tenía miedo. No sabía muy bien cómo sería, me sentía insegura conmigo misma y no tenía claro qué esperar por parte del cliente. Lamentablemente es muy popular la idea de boca de gente que no es puta de que el cliente es un hombre malvado y nuestro papel es ser sumisa y consentir abusos.

Esto es muy peligroso porque normaliza las agresiones y confunde a las chicas que empezamos a trabajar y no tenemos herramientas o conocidas que nos ayuden a ver que eso no es así. Por suerte, con el primer cliente tuve clarísimo que la posición de poder en la relación pertenece a la puta y que cuando el cliente paga recibe lo pactado. No tiene derecho a exigir nada y no es mi posición consentir la misoginia de nadie.

Durante esos comienzos me sentía con muchas ganas de trabajar, había descubierto un mundo nuevo que me gustaba mucho y me lamentaba no haber empezado antes. Supongo que lo descubro haciendo activismo en la ONG de derechos animales.

En ese momento tenía 19 y para mí fueron muy importantes esos años en mi vida. El feminismo empieza calando primero en mi relación conmigo misma y luego con mis ex parejas.

Me empiezo a dar cuenta del origen de las inseguridades que tengo con mi cuerpo y empiezo a detectar que las relaciones que había tenido eran tóxicas. En mi trabajo el feminismo es una herramienta fundamental para poder trabajar en condiciones éticas.

Como he dicho antes, no es aceptable que un hombre se crea con derecho a abusar de ti porque te esté pagando. Leyendo a compañeras feministas y trabajadoras sexuales es cuando empiezo a declararme como sujeto de derecho con capacidad de decidir libremente sobre mi cuerpo y mi sexualidad y no dejar que me cosifiquen o me quieran tratar como un trozo de carne en venta.

He visto una sororidad increíble entre mis compañeras y muchísima fuerza como mujeres siendo una minoría discriminada. El trabajo sexual necesita al feminismo, y el feminismo necesita a las trabajadoras sexuales. Hemos leído que eres muy selectiva en cuanto a clientes se refiere. Que pones normas para el disfrute mutuo y descartas si esa persona no te transmite confianza. La prostitución sin relaciones pactadas no es prostitución. Todas elegimos a nuestros clientes y todas tenemos normas. Cuando alguien es forzada a aceptar clientes que no quiere estamos hablando de explotación laboral, trata o violaciones, y eso es delito.

Cuando una mujer acepta clientes que no quiere porque la alternativa es no pagar el alquiler, estamos hablando de casos de vulnerabilidad extrema en un sistema que no aporta soluciones a la pobreza, y esto recordemos que también pasa en otros trabajos como el sector doméstico, la agricultura o la construcción.

Las putas empoderadas no somos una excepción. Es bien sabido que dentro del movimiento feminista hay un debate interno acerca de la prostitución. Por ejemplo, Beatriz Gimeno dice: Se puede decir exactamente lo mismo del matrimonio heterosexual.

No podría trabajar para intereses de terceros aceptando las condiciones que establece otro sobre el uso de mi tiempo y energía. Claro que si tuviera la opción de no trabajar de nada, lo haría. Es muy importante para mí que la persona que esté interesada en una cita conmigo sepa quién y cómo soy.

Eso es lo que determina o no si acepto a un cliente y se suele ver con facilidad mediante correos o una llamada de teléfono. Nunca voy a juzgar a una persona por su apariencia física. En cuanto a la higiene personal, es de protocolo que el clientes se ducha antes, aunque los seres humanos, antes de un encuentro sexual y siempre que tengamos oportunidad de hacerlo, solemos procurar estar limpitos por esto de las normativas sociales y el respeto hacia el otro. Los puteros no son una subespecie aparte.

Cuando alguien hace preguntas de este tipo siempre le animo a que analice qué carajo visualiza como hombre que va de putas y por qué tiene esa imagen.

Hago muchos filtros para asegurarme que no estoy con personas que tienen una identidad que encuentro desagradable. Creo que en esos casos debería tener estómago y mucha paciencia, y realmente, no quiero que mi trabajo se convierta en algo que me cueste hacer.

Quiero que se mantenga como algo divertido, con relaciones humanas cercanas. Si siento que tengo que poner muchos esfuerzo mental para que la cita sea placentera para ambos, es un claro indicador de que esa persona y yo no nos vamos a entender, y en esos casos, no acepto la cita. A distintos niveles, claro, pero sí. Para mantener este trabajo tienes que tener un deseo sexual alto y a mi me gusta mucho follar. Por otro lado me apetece puntualizar que en 1: Una parte muy grande del encuentro se ocupa conectando con la otra persona y compartiendo un espacio de tranquilidad y cariño.

Normalmente mucho rato de la cita se centra en compartir historias y opiniones con alguien que te comprende o que al menos tiene una gran predisposición para hacerlo. Les importa qué cosas me gustan y cuales no. La sociedad supone muchas estupideces con respecto a las putas. Si un ser humano quiere algo distinto, busca a una puta distinta. El hombre no impone sus deseos a las putas, elige a una que puede aportarle lo que él quiere.

Desde luego que existen personas que no tienen en consideración los gustos de sus parejas sexuales. Existe una jerarquía de poder en donde somos nosotras las que tenemos el control de la situación. Esto se da por hecho, no es muy difícil, sólo se trata de ser amable con tu pareja.

Las prostitutas no somos una categoría inferior de mujeres. Tenemos tanta sensibilidad y derecho a disfrutar como cualquiera que no sea puta.

Los individuos autoritarios y dominantes que creen que tienen derecho sobre mí por su dinero o por la posesión de un pene se identifican con facilidad y no entran a mi cama. Las putas ejercemos un trabajo fundamental para la paz mental de muchos.

Por otro lado, hay que valorar los riesgos a los que nos exponemos. Hay muchas mujeres que llevan muy mal el estigma y sienten que si su entorno se enterara se les arruinaría la vida. También hay que tener en cuenta el riesgo de ETS. Recuerdo que hace tiempo un hombre me preguntó si durante el sexo podría darle puñetazos en los huevos. Física y mentalmente podría haberlo hecho. Esto es aplicable a los ejemplos que señalas. Una espacio de tranquilidad y cariño para que disfrutes sin presiones.

Nadie espera que seas un amante maravilloso y me enamores con tu habilidoso pene. No hay compromisos y el momento que pasamos juntos es sólo nuestro. No interfiere en la vida del otro. Es un contacto humano que no tiene por donde amargarte. Siempre lo defino como un chute de dopamina. Cuando estoy mucho tiempo sin trabajar lo echo de menos.

Follar con desconocidos de esta manera es una preferencia sexual. Desde que tengo 11 años tengo impulsos sexuales pero follé por primera vez a los 18 con quien era mi pareja.

No me gusta ligar, no me apasiona la idea de ser la novia de alguien, no quiero tener relaciones a largo plazo. Al menos no en este momento de mi vida. Las relaciones con mis clientes me aportan mucho a diferentes niveles. Es el trabajo ideal para mí. Otra de las estupideces que asume la sociedad sobre las putas es que estamos forradas y que con eso compensamos y justificamos todo.

Muchos deben pensar que dices disfrutar porque es lo que todos tus clientes quieren oír. Su incredibilidad es un reflejo de sus prejuicios sobre las putas.

Hay mujeres a las que nos gusta follar con desconocidos que nos pagan, que aceptan nuestras condiciones y luego no se involucran de forma activa en nuestra vida. Entonces también te debes dejar llevar, es decir, que si surge en medio de la relación podemos acabar haciendo algo que no hayamos acordado de antemano o alargar el fornicio.

Claro, pueden crearse momentos con clientes en donde las cosas se vuelven tan intensas que nos dejamos llevar y sucedan situaciones que no teníamos previstas. Pero esto no es la norma y queda entre mis clientes y yo. Estoy de acuerdo en que pueden nacer vínculos dentro de relaciones afectivas que intensifiquen el placer durante el sexo.

La cuestión es que alcanzar eso requiere mucho trabajo. No descarto la posibilidad de intimar a ese nivel con alguien si lo creo oportuno, pero no tengo el deseo o la predisposición en este momento de mi vida. Por otro lado siento que el escenario que planteas y la prostitución son completamente compatibles y pueden convivir entre sí en armonía.

Todo depende del momento de mi vida en el que me encuentre. Es decir, para que solo aparezca gente selecta, que se lo pueda permitir. Muchas veces el estatus económico de alguien nos ayuda a hacernos una idea del tipo de cultura y educación al que ha sido expuesto. Otras veces esto no te dice realmente nada y solo pone en evidencia tus prejuicios.

La prostitución de lujo no es simplemente una forma de filtrar personalidades, también experiencias. Hay putas que solo quieren follar con hombres que las saquen a cenar, les regalen cosas bonitas y con quienes puedan tener conversaciones interesantísimas y por eso determinan que su tarifa mínima es 1. No les da la gana hacerlo por menos y saben que existen hombres que lo pueden pagar así que van a por ellos. Ser clasista es discriminar a alguien en función de su clase.

Reconocer que las clases existen y que hay diferencias entre unas y otras no supone una discriminación. Hay personas que pueden comprarse un iPhone y hay otras que no. Tengo entendido que la chupas con condón. Me apetecía esa independencia y la idea de follar con desconocidos me daba morbo. La prostitución fue el trabajo que mejor se adaptó a mi personalidad y mis intereses.

Supongo que al principio te ocasionaría diversos dilemas internos. Tengo la suerte de tener un entorno que siempre me ha apoyado y no sentí directamente el estigma, estaba segura de lo que quería y entendí que si alguien tenía un problema con ello no era asunto mío.

Y siguiendo con este tema. Cuando descubrí el feminismo no lo entendí y mi primera reacción fue de rechazo. Tiempo después empecé a informarme sobre la lucha de las trabajadoras sexuales y esto me hizo dar cuenta que siempre he sido feminista.

Enriquecerme de la experiencia y el discurso de otras compañeras me ayudó a entender que a pesar de mi privilegio estoy en un colectivo discriminado y marginado, y para mí ser puta es un acto feminista en sí mismo. Fue gracias al apoyo de otras compañeras que entendí el significado de la sororidad y la importancia de hacer llegar a mucha gente un discurso visible y claro para desestigmatizar mi trabajo.

El feminismo tuvo un efecto empoderador sobre mi trabajo, hizo que me diera cuenta que hacía falta hacer activismo y me dio las fuerzas para hacerlo. Cuando empecé no era verdaderamente consciente de la posición social que adquiere una mujer cuando decide ser puta, tampoco me lo tomaba como un trabajo serio.

La suma de esas dos cosas marcó una diferencia en mi forma de trabajar. Empecé a usar el discurso de activismo para construir mi marca y segmentar clientes. Desde el primer momento compartí con mi entorno que estaba considerando trabajar como puta y a nadie le sorprendió. Las personas que me quieren saben cómo soy y que este trabajo encajaba conmigo. El primer filtro pasa mi web y el contenido que ofrezco.

Creo que comunico con claridad el tipo de persona que soy, la experiencia que ofrezco y los clientes que busco. Creo que decir algo así puede sonar clasista. Lo que a mí me interesa por parte del cliente es que me respete como mujer y como trabajadora sexual, y no creo que el hecho de poder pagar una tarifa alta sea una garantía de calidad humana. Quiero tener citas tranquilas con personas que quieren pasarlo bien y disfrutar en compañía.

Las personas que me contratan es porque buscan eso. Quiero decir, que soliciten tus servicios solas sin ir acompañadas por una pareja heterosexual. Me gustaría decir que sí, pero la verdad es que no es algo habitual para nada. Esa frase siempre me ha parecido una basura en cualquier tipo de sector laboral. Las personas que venden tomates también tienen emociones y deben ser respetadas.

Las trabajadoras sexuales merecemos la misma consideración que cualquier mujer y cualquier trabajadora. Mis clientes entienden esto sin problema porque es el requisito imprescindible para que lleguemos a conocernos. Ni con las putas ni con los que venden magdalenas. La presión que tengo por cumplir cierto tipo de feminidad también la tendría si trabajara en el Zara. En la industria sexual si hay algo es variedad de perfiles.

La presión que yo tengo por cumplir cierto tipo de feminidad viene del resto de la sociedad, y también la tendría si fuera camarera o trabajara en el Zara. Es un error pedirle a las trabajadoras sexuales que seamos portavoces de otras mujeres. Amarna y yo hablamos por nosotras mismas y desde nuestra experiencia, no somos representación de otras mujeres que viven realidades que no conocemos. Es muy necesario hoy en día que el trabajo sexual deje de estar estigmatizado y hablar con claridad sobre ello es lo que ayuda a derribar prejuicios.

En ninguno de los casos deberíamos ser perseguidas ni discriminadas. En este caso ya no hablaríamos de algo elegido, sino impuesto y muchas veces desde fuera, se convierte en una obligación patriarcal.

Los justos y necesarios para mantener un estilo de vida cómodo en el que poder dedicarme a mí misma y trabajar en proyectos a largo plazo en los que firmemente creo pero no me dan ni un duro y requieren atención. Desde el primer momento supe que no iba a tener una doble vida. Cuando descubrí el feminismo no lo entendí y mi primera reacción fue de rechazo. Te dicen que te va a condicionar en tu futuro, pero yo creo que puedo crear mis propias oportunidades a pesar de que otras personas me vayan a cerrar puertas. Por Chuck 1 de octubre,

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